
A unas putas, de Rufino
Odio a la fácil, odio a la demasiado sensata:
una tarda en querer, la otra se precipita.
Sin título, de Rufino
De ti amo todo, sólo tus ojos sin criterio detesto,
porque disfrutan con hombres horribles.
A una doncella no seducida, de Asclepíades
Guardas tu virginidad, ¿qué ganas? Cuando llegues al hades
no encontrarás, muchacha, a nadie que te quiera.
Entre los vivos son los placeres de Cipris; en el Aqueronte
yaceremos, doncella, como huesos y ceniza.
A una mujer con muchos amantes, de Paulo
Cuando beso a Hipómenes, pienso en Leandro;
cuendo estoy clavada a los labios de Leandro,
tengo en mi mente la imagen de Janto.
Cuando abrazo a Janto, mi corazón retorna a Hipómenes.
Rechazo todo lo que tengo en mis manos.
Cada vez a uno recibo siempre en mis brazos cambiantes
y acumulo abundante amor. Si alguna
me lo reprocha, permanezca ella en la pobre monogamia.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada